La levadura la disolveremos en el agua templada y a continuación iremos incorporando los ingredientes a la harina en el bol, y cuando lo tengamos mas o menos incorporado lo echamos en el mármol de la cocina y comenzamos a amasarla hasta que quede esponjosa y ya no se nos pegue.
Pasada la hora, daremos una segunda amasada, la partiremos en bolas de ración o de varios tamaños y las podremos congelar y así tendremos masa para cuando nos apetezca una pizza, solo tendremos que sacarla con tiempo del congelador, estirarla y lista, saludos.
Canal Cuina.